A tres cuartos de hora de Algeciras en barco, a dos horas de Madrid vía avión y helicóptero o a treinta minutos de Málaga, se encuentra Ceuta, una ciudad pequeña y amable donde pueden realizarse grandes negocios inmobiliarios.
La ciudad tiene setenta mil habitantes pero cada día cruzan la frontera casi veinte mil marroquíes que acuden a trabajar o adquirir mercancías, lo que comunica un importante movimiento económico adicional. Y a esto hay que añadir varios miles de soldados profesionales y sus mandos.
Ceuta tiene un especial régimen fiscal que concede a sus habitantes un cincuenta por ciento de bonificación en IRPF e igualmente a las sociedades. No existe el IVA. Además, los residentes -funcionarios o no- perciben un plus de residencia que supone al menos un 25% de incremento sobre los salarios de la Península.
La superficie total es de 20 km2 pero una parte no está disponible para usos urbanísticos por tratarse de zonas de utilización militar. La escasez de terrenos hace que exista gran demanda de viviendas y locales de negocio, tanto en venta como en alquiler.
Los arrendamientos son otro gran negocio. En Ceuta, aparte de su población, existe un gran número de profesionales, funcionarios o soldados que demandan viviendas en alquiler. Esto hace que numerosos inversores compren pisos o apartamentos para arrendarlos posteriormente, ya que la rentabilidad es muy elevada respecto a la Península.
Así, merced a esa demanda creciente y al elevado poder adquisitivo que proporciona su especial régimen económico-fiscal, las promociones se venden prácticamente sobre plano, siempre que se organice una eficaz comercialización.
Sin embargo, los solares son escasos y para disponer de ellos hay que contar con aunténticos especialistas que conozcan perfectamente la ciudad. En resumen, Ceuta es una ciudad singular donde se pueden hacer buenos negocios inmobiliarios y con fiscalidad reducida, si se dispone de asesores inmobiliarios eficaces y de prestigio.